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Historias poco conocidas: Un ferrocarril en las Malvinas






La existencia de un ferrocarril militar en las Islas Malvinas es un hecho prácticamente desconocido. La construcción del Camber Railway ha quedado relacionada con uno de los episodios más heroicos y enigmáticos de la Ira Guerra Mundial.

Coronel VGM Gustavo Adolfo Tamaño


Coronel: La primera derrota naval británica en más de un siglo.

El 1ro de noviembre de 1914, en aguas del litoral marítimo chileno, a la altura de la localidad de Coronel (al sur de Talcahuano), tuvo lugar una memorable batalla naval, que tomaría el nombre de este poblado.



Contralmirante Sir Christopher Cradock

Vicealmirante Graf Maximilian von Spee


Por una parte el Escuadrón de Cruceros de la Marina Imperial Alemana del Este de Asia, al mando del  Vicealmirante Graf (Conde) Maximilian Johannes Maria Hubert von Spee. Había abandonado la base naval de  Tsingtao, China, navegando hacia Alemania por la ruta del Cabo de Hornos. Al acercarse a la costa chilena, recibió información de que el crucero ligero  HMS (His/Her Majesty Ship-Buque de Su Majestad) Glasgow se encontraba en  Coronel. Ordenó a su escuadrón virar al sur y dar caza al buque británico.

Al mismo tiempo, el Contralmirante Sir Christopher George Maurice Cradock, con el  4to Escuadrón de la Armada, había zarpado de las Islas Malvinas y luego de rodear el Cabo de Hornos avanzaba hacia el norte con órdenes de interceptar el escuadrón alemán. Informaciones erróneas, lo llevaron a convencerse que el crucero ligero alemán SMS (Seiner Majestät Schiff-Buque de Su Majestad)  Leipzig  se encontraba  a la altura de Valparaíso sin el resto de la escuadra.



Al atardecer del 1ro noviembre ambas fuerzas se avistan. Ninguno de los almirantes esperaba encontrar un escuadrón enemigo completo.  El Almirante Cradock, hombre de reconocido valor e hidalguía, se  lanza a una lucha desigual contra el más potente y mejor entrenado escuadrón alemán.


El crucero acorazado HMS Good Hope, nave insignia del Alte Cradock



El encuentro culminó con una rápida victoria alemana. Son hundidos bajo el certero tiro alemán los cruceros acorazados HMS Good Hope y HMS Monmouth, perdiendo la vida 1.654 oficiales y marineros, entre ellos Cradock. No hay sobrevivientes. Amparados por la noche, logran escapar de una segura destrucción el crucero ligero HMS Glasgow y el crucero auxiliar HMS Otranto.


El SMS Scharnhorst, buque insignia del Alte von Spee



La escuadra alemana tuvo solo tres heridos. El 3 de noviembre arriban al puerto de Valparaíso donde son recibidos como héroes por la comunidad alemana. Pese a los alegres festejos, el Almirante von Spee no oculta sombríos presentimientos. En la acción había consumido la mitad de la dotación de munición y restaba una larga y riesgosa travesía hasta la seguridad de las bases alemanas.

Esta resonante derrota, la primera que tuvo una fuerza naval británica en más de un siglo, tuvo un gran impacto sobre el orgullo británico. Se puede comparar con el que produjo el hundimiento del crucero de batalla HMS Hood por parte del acorazado alemán Bismarck, durante la IIda Guerra Mundial.

Lavando el honor inglés: La Batalla de Malvinas (de las Falklands para los británicos).

Apenas llegada las noticias de la grave derrota a Londres, el Almirantazgo decidió el alistamiento y envío inmediato un fuerte escuadrón naval al mando del Almirante Sir Frederick Charles Doveton Sturdee. Conformaban esta fuerza naval dos cruceros de batalla (HMS Invencible y HMS Inflexible), tres cruceros acorazados y dos cruceros ligeros.

Otra medida, fue emplazar el acorazado pre-dreadnought HMS Canopus para la defensa de Stanley. Habiendo arribado el 12 de noviembre, con serias averías en sus máquinas, se decidió vararlo como batería de defensa de costa en Stanley Harbour.


El crucero de batalla HMS Invencible. Poseía una potencia de fuego, blindaje y velocidad netamente superior a cualquier crucero acorazado. El HMS Inflexible era de la misma clase. Su armamento principal eran 8 cañones de 305 mm y desarrollaba una velocidad de 25 nudos.



El 8 de diciembre de 1914, el escuadrón alemán del Alte von Spee se aproximaba desde el sur hacia Stanley en una clara y tranquila mañana. Confiaba en encontrar ese pequeño enclave británico desguarnecido, desembarcar marinería y destruir las instalaciones de radio y abastecimiento de carbón de la armada británica, así como los buques que se pudieran encontrar allí fondeados.


La oportuna intervención del veterano acorazado HMS Canopus contribuyó a la destrucción de la escuadra de cruceros de von Spee.



Von Spee desconocía que el día anterior, el 7 de diciembre había arribado a Stanley un poderoso escuadrón británico. Los dos letales cruceros de batalla británicos se encontraban fondeados en las más profundas aguas de Port Williams, fuera de Stanley Harbour, donde se encontraban los cruceros acorazados. Casi todos ellos realizaban el reabastecimiento de carbón y la reparación de las averías producidas en tan larga singladura.

En Sapper Hill los británicos habían establecido un puesto de observación para el tiro de artillería del HMS Canopus, enlazado por teléfono. Gracias a la altura y excelente visibilidad reinante ese día, detectaron a gran distancia la escuadra alemana, pudiendo dar la alerta a los navíos británicos . Esto era de suma importancia, teniendo en cuenta que se emplearon cerca de dos horas para levantar presión de vapor. Desde Sapper Hill fueron guiados los cañones de 305 mm del HMS Canopus que abrieron fuego indirecto sobre los buques más adelantados el SMS Gneisenau y SMS Nuremberg, sin ocasionarles daño. La avanzadilla alemana proseguía su acción cuando llegó la orden de von Spee de suspender el ataque y retirarse. Así el almirante alemán perdió la oportunidad de destruir la flota inglesa inmovilizada en su fondeadero.

Los alemanes se alejaron a toda marcha, logrando una ventaja de 24 km al momento de la zarpada del escuadrón naval británico (1000 hs). Se inició entonces una persecución donde los buques británicos 2 nudos (3,70 km/h) más veloces fueron lentamente acortando las distancias. Luego de casi cuatro horas se entabla la lucha entre los cruceros de batalla ingleses y los cruceros acorazados alemanes. Los hombres de von Spee una vez más muestran sus capacidades, alcanzando con cuarenta impactos de sus piezas de 210 mm a los cruceros de batalla. Pero estos están bien protegidos y resisten con escasos daños.


Almirante Sir Frederick Doveton Sturdee

Bandera de Guerra de la Marina Imperial Alemana

Bandera de Guerra de la Armada Británica, se la conoce como “White Ensing”


En cambio los efectos de los grandes cañones de 305 mm son devastadores sobre los menos blindados cruceros alemanes. Para el atardecer, el SMS Scharnhorst y su gemelo SMS Gneisenau han sido hundidos. Se sacrificaron para que pudieran escapar los cruceros ligeros, más únicamente el SMS Dresden, dotado de turbinas Parsons que le confieren una velocidad de 28 nudos, consigue romper el contacto durante la noche. Los otros dos cruceros ligeros el SMS Nürnberg y SMS Leipzig, son alcanzados y hundidos tras una tenaz persecución. Los alemanes pierden 1.871 hombres, entre ellos el Alte von Spee y sus dos hijos, jóvenes oficiales de marina. Doscientos cincuenta y un sobrevivientes son tomados prisioneros. Los ingleses pierden diez hombres y diecinueve quedan heridos. Coronel ha sido vengado.

¿Un intento alemán de conquistar y devolver las Malvinas a la República Argentina?

El audaz intento de desembarco de von Spee dio lugar a una serie de interrogantes, que hasta el día de hoy no se han podido despejar. Algunos hechos podrían sustentar la hipótesis de que las intenciones alemanas eran mucho más ambiciosas que la mera destrucción de una estación radioeléctrica e instalaciones de abastecimiento de carbón.

El escuadrón alemán se había reaprovisionado de carbón en proximidades del Cabo de Hornos, oportunidad en que von Spee reunió a los comandantes de sus cruceros. Fuentes históricas afirman que cuando el almirante alemán expresó su intención de atacar Stanley, sus éstos se opusieron aconsejando proseguir directamente hacia Alemania. ¿Qué llevó a este astuto marino alemán desechar una prudente propuesta?

Otros datos aseguran que el 4 de diciembre de 1914, zarparon desde el Río de la Plata dos buques mercantes auxiliares de la Marina Imperial Alemana, el Mera y el Elinore Woermann. Estos vapores de carga transportarían en sus bodegas cemento, rollos de alambre de púas, equipo para construir trincheras y fortificaciones, así como provisiones. Habrían enfilado hacia las Malvinas, y regresaron nuevamente al estuario rioplatense el 11 de diciembre, tres días después de la pérdida del escuadrón alemán. ¿Si solamente intentaban destruir una estación de radio y seguir su marcha hacia Europa, que objeto tendría llevar grandes cantidades de material de fortificación? También se afirma que otros dos buques mercantes, en este caso para transporte de carbón, el Baden y el Santa Isabel fueron hundidos por la armada británica a 80 km de las islas durante la noche del 8 de diciembre. Otra enigmática presencia fue la del trasatlántico alemán Seydlitz, que se presume podría tener como misión el transporte de “voluntarios” proveniente de la comunidad alemana residente en Chile para un eventual refuerzo de la defensa de las Islas Malvinas.


Los ARA“Rivadavia” y ARA “Moreno” poseían 12 cañones de 305 mm y poseían un blindaje superior a los dreadnought británicos de 1ra generación. Con estos modernísimos acorazados la Armada Argentina se transformó en la más potente del hemisferio sur.



Aún más sorprendente, es que José Luis Muñoz Azpiri en su “Historia Completa de las Malvinas” brinda dos testimonios que sustentan esta hipótesis. El primero de ellos es el texto de una carta que le dirigiera a Azpiri el 4 de julio de 1953 el Cónsul Adolfo Blanc:

“Quiero comunicarle también, según comentarios que recogí en la época, aquí y en Inglaterra, la flota de von Spee, hundida en la batalla de las Falkland, en 1914, había recibido instrucciones de la Cancillería y el Almirantazgo alemán de proclamar la soberanía argentina del Archipiélago conforme fondease en Puerto Stanley….”

“Los archivos del Almirantazgo alemán acaso puedan conservar constancias de las instrucciones a las cuales me refiero”


El segundo procede del embajador Candioti, quien fuera presidente de la Junta de Recuperación de las Malvinas:

“me ratifica la veracidad de estas noticias, comunicándome que en Alemania, en la cual desempeñaba entonces funciones consulares, se imprimió un mapa especial con indicación de los territorios británicos coloniales que habrían de restituirse a sus legítimos dueños, entre los cuales figuraban las Malvinas”

Suponiendo que estas hubieran sido las intenciones alemanas, de haber tenido éxito, ¿cómo habría reaccionado la Nación Argentina? Estos interrogantes sin respuestas, dejan abierta una serie de especulaciones, y justifica las preocupaciones que al Almirantazgo inglés generó la amenaza del escuadrón alemán .

Debemos tener presente el incidente generado en enero de 1917 por el llamado “Telegrama Zimmermann” en donde se proponía una alianza entre México y Alemania.Los alemanes se comprometían en brindar armamento y asistencia económica a cambio de que las fuerzas mexicanas atacaran Estados Unidos. Con ello México recuperaría los territorios de Texas, Arizona y Nuevo México perdidos durante la guerra mantenida Estados Unidos (1846-1848).

Las Islas Malvinas recuperan valor estratégico para el Almirantazgo británico.

En la década previa a la Ira Guerra Mundial, las Islas Malvinas habían dejado de ser una prioridad para el Almirantazgo. El alto costo de mantenimiento de las instalaciones navales, y la apertura del Canal de Panamá, tuvo como consecuencia que la Armada Británica dejara el archipiélago en un estado de indefensión.

La grave amenaza que supuso el escuadrón de cruceros del Almirante Maximilian von Spee, y particularmente el intento de desembarco, produjo un rápido cambio en la apreciación del valor estratégico de estas islas. Quizás, entre otras causas, los británicos consideraron que los alemanes habrían tenido la intención de una vez conquistadas, devolverlas a la Argentina.

Lo que no hay duda alguna, es que el Almirantazgo percibió la necesidad de mejorar las comunicaciones con este ahora estratégico enclave en el Atlántico Sur. Para ello se decidió la construcción de una potente estación radioeléctrica en Stanley. Como las islas no poseían cable submarino que posibilitase el enlace con Inglaterra, se debió recurrir a una nueva tecnología, el telégrafo inalámbrico.

Una potente estación de transmisión inalámbrica en Moody Brook

Para vencer la distancia existente entre Stanley y Londres, se debía contar con una elevada potencia. En 1915 no se contaban con válvulas amplificadoras, empleándose una tecnología conocida como “spark-gap”. Esta forma de transmisión requería el empleo de elevadas potencias y tensiones, por lo que era indispensable construir una poderosa central eléctrica que la generara. El sitio elegido para el emplazamiento de la central eléctrica, el equipo de transmisión y la gran antena fue Moody Brook (donde desemboca una pequeña corriente de agua que recuerda al Coronel Richard Moody, quién siendo Teniente gobernó las islas entre 1841 y 1849).

La afamada firma Marconi & Co fue contratada para proveer los equipos de transmisión. Inmediatamente surgió la necesidad de proyectar y construir una línea ferroviaria que uniera Navy Point (ubicado en la orilla norte, opuesta a Stanley) y Moody Brook. Navy Point poseía facilidades para el atraque y descarga de buques, que trasladarían los materiales necesarios para la construcción, y el carbón de hulla necesario para el funcionamiento de la central eléctrica. Allí también se encontraba instalaciones logísticas de la Real Armada, el Camber Depot. Desde allí se decidió tender una línea férrea de 2 pies de ancho (610 mm) y unos 5.600 metros de extensión hasta la proyectada estación radioeléctrica.

Se inicia la construcción del ferrocarril en Navy Point

A fines de mayo de 1915 arribó el vapor Ismailia con los materiales de construcción y doscientos obreros contratados por la Holland, Hannen & Cubitts (subcontratista de la Marconi & Co, especializada entre otras cosas en el tendido de vías férreas). Inmediatamente se inició la construcción de la línea ferroviaria.


Locomotora Modelo “Wren” Tipo 0-4-0 operando en el Camber Raliway. La escasa protección que ofrece la cabina de la locomotora no es la más apropiada para el frío, lluvioso y ventoso clima de las Malvinas ( Fotografía de R. A. Smith's collection)



Locomotora Modelo “Wren” Tipo 0-4-0 operando en el Camber Raliway. La escasa protección que ofrece la cabina de la locomotora no es la más apropiada para el frío, lluvioso y ventoso clima de las Malvinas ( Fotografía de R. A. Smith's collection)

También arribaron las dos locomotoras modelo “Wren” tipo 0-4-0 construidas por la afamada firma Kerr Stuart & Co., y los pequeños vagones de dos ejes que fueron empleados para el transporte de los materiales de construcción y más tarde el carbón que alimentaba la central eléctrica.

En sus inicios los trabajos progresaron rápidamente, a pesar de las dificultades que presentaban sectores pantanosos del suelo y el duro invierno isleño. En junio se generó un conflicto entre los obreros, que derivó en una huelga. Estos rechazaron ser sometidos al tratamiento disciplinario de la Real Armada, que quería obligarlos a vivir en un buque que oficiaba de barraca flotante, mientras que ellos pretendían seguir viviendo en sus alojamientos en Stanley.

Finalmente, con la intervención de los representantes de la empresa contratista se superó el incidente, logrando los obreros que se respetaran sus deseos de vivir en las barracas en tierra firme Para septiembre de 1915 la línea estaba prácticamente concluida, empleándose en el transporte de los materiales destinados a levantar la central eléctrica, la estación de radio y la gran antena.


Las “Wren” eran pequeñas locomotoras de tipo industrial



La central o usina eléctrica contaba con dos calderas Babcock & Wilcox que proveían de vapor a los motores que movían tres potentes dínamos.

En abril de 1916 las instalaciones se encontraban listas, estas incluían una enorme antena instalada sobre unas alturas próximas a Moody Brook, a las cuáles dio su nombre: Wireless Ridge (colina o cresta del inalámbrico).

La puesta en marcha de la estación radiotelegráfica no estuvo exenta de dificultades. Durante los primeros ensayos, se le dio excesiva potencia a la antena, lo que hizo que se fundieran miles de metros de cable de antena, que debieron ser reemplazados. Luego de este incidente, el gigante transmisor emitió las señales con tal potencia, que podían captarse perfectamente en el hemisferio norte. El pequeño ferrocarril mantenía abastecidas a las voraces calderas con su incesante ir y venir.

Foto de fábrica que permite apreciar los detalles de una locomotora “Wren” similar a las enviadas a las Islas Malvinas. Difiere en el tipo de ruedas.


Foto de fábrica que permite apreciar los detalles de una locomotora “Wren” similar a las enviadas a las Islas Malvinas. Difiere en el tipo de ruedas.


Las locomotoras y vagones

Desde los inicios de la construcción, hasta el final de su operación, este ferrocarril tuvo como material de tracción dos pequeñas locomotoras de tipo industrial.

Denominadas “Wren” (“reyezuelo” pequeña ave europea), esta clase de locomotoras era la más pequeña de tipo industrial que producía la afamada firma británica Kerr Stuart and Co Ltd, en su planta de Stoke-on-Trent (Staffordshire, Inglaterra). De tipo 0-4-0 (es decir contaba con tracción en sus cuatro ruedas), y una corta base rígida, es el típico modelo de locomotora que se empleaba en plantas fabriles, en explotaciones mineras, plantaciones, depósitos, arsenales, astilleros, etc.

Las características de estas locomotoras “Wren” (Nro de Serie KS 2388/15 y 2392/15) eran las siguientes:

Cilindros: 6”x 9” (15,24 x 22,86 cms)
Diámetro Ruedas: 1’ 8” (50,8 cms)
Ancho de vía: 24” (61 cms)
Distancia entre ejes: 3’ (91,44 cms)
Presión de Trabajo de Vapor: 140 psi (9,84 kg/cm2)
Capacidad de Agua: 87 galones imperiales (395,50 litros)
Capacidad de Carbón: 5,5 pies cúbicos (0,14 m3)
Peso (vacía): 3 tons 7cwts (3.403,76 kgs)
Peso (en orden de marcha): 4 tons 3cwts (4.216,59 kgs)
Esfuerzo de tracción: 2.016 libras (914,44 kg)
Potencia con 89 % de presión de trabajo: 28 hp

Apogeo y decadencia del Camber Railway. El “Falkland Island Express”

El ferrocarril registró un gran movimiento durante los años de la guerra. Fotografías de la época, lo muestra incluso cargando pasajeros, dotando a los pequeños vagones de carga de unos asientos que se adaptaban a sus cajas de madera. Con típico humor británico bautizaron a este rústico servicio de pasajeros como “Falkland Island Express”. Los pocos datos que se cuentan de este “emprendimiento” han llegado hasta nuestros días gracias a fotografías y a una serie de estampillas que han inmortalizado esta ocurrencia.


Foto de fábrica que permite apreciar los detalles de una locomotora “Wren” similar a las enviadas a las Islas Malvinas. Difiere en el tipo de ruedas. Un pequeño tren en Navy Point, en la orilla norte de Stanley Harbour



El desarrollo de la válvula amplificadora, lo cual ya no hizo necesario contar con enormes potencias para la transmisión, y el final de la guerra, selló el destino del Camber Railway. La central eléctrica ubicada en Moody Brook dejó de funcionar, dejando al pequeño ferrocarril sin la razón de su existencia. Sus operaciones declinaron hasta cesar por completo a mediados de 1920. Algunas fuentes citan al año 1927 como el del cierre del Camber Railway. Las locomotoras y vagones son depositados en Navy Point, donde quedan arrumbados entre la chatarra.

El aire húmedo y salino de las islas no fue el mejor medio para conservar a estas máquinas, que además sufrieron el despojo de algunas de sus partes útiles, como los tanques de agua que se encontraban en los domos de las calderas. Una foto del año 1943 las presenta (ver fotografía) abandonadas y maltrechas, con piezas y partes faltantes, pero parecen conservar sus ruedas y otras partes fundamentales.

El tendido ferroviario parece haber permanecido varios años más, ya que existen fotos de isleños “surfeando” en pequeños vagones dotados de velas. Este pintoresco e improvisado entretenimiento quedó también inmortalizado en las ediciones filatélicas de las Islas Malvinas.


El “Falkland Island Express” proclama la inscripción sobre el tanque de la locomotora de este improvisado tren de pasajeros. Una muestra de humor inglés




El recorrido del Camber Railway




Estado que se encontraban las locomotoras (circa 1943)




Un joven en su rústico “velero”. Atrás Stanley Harbour.

Una dama acompañada de caballeros, entre los que podemos observar un oficial de marina, descansan sobre uno de estos “veleros sobre rieles”.


El Camber Railway no ha desaparecido completamente

A pesar de que han transcurrido más de ochenta años, aún quedan testimonios de este ferrocarril. Quizás lo más interesante, es que luego de la Guerra de Malvinas, los Reales Ingenieros hallaron las dos viejas locomotoras en Navy Point arrumbadas entre la chatarra. Rescataron estas piezas históricas y las depositaron en un contenedor cerrado para preservarlas para una futura restauración. En los muelles se encuentra también los restos de una grúa ferroviaria de vapor que habría movido en un corto tendido de vía de ancho estándar o internacional.


Sellos Postales alusivos al Camber Railway y Falkland Island Express



Quedan aún otros testimonios, a pesar que las tropas argentinas habrían desmontado gran parte de las vías para emplear rieles y durmientes para obras de fortificación.


Una de las vagonetas en Navy Point

Conociendo la tradición británica de preservación, no debería sorprendernos que este ferrocarril vuelva a correr, ya por su trazado original u otro de carácter turístico.



La locomotora “WREN” en un sello conmemorativo

No se puede dejar de mencionar, que subsisten en las islas, restos de algunos cortos tendidos de rieles. Estos eran empleados para mover las cargas desde los muelles a los depósitos con vagonetas movidas a mano. Estos son tendidos mínimos, que podemos encontrar en fábricas, depósitos, caballerizas e incluso arsenales, para movimiento interno.


Restos de vías en Navy Point

Mi encuentro con el Camber Railway en la Guerra de Malvinas (1982)

Cuando en el atardecer del 9 de abril de 1982, abandoné la cálida entraña del cuatrimotor Hércules, a bordo de mi vehículo blindado, lo último que esperaba encontrar en esas islas era un ferrocarril, o mejor dicho los vestigios de lo que fuera el Camber Railway.


El autor del artículo en su vehículo blindado en la Ross Road West – 12 Jun 82

Mi curiosidad de joven Subteniente se vio satisfecha por encuentros con objetos y hechos pintorescos. En mi primer día, me crucé con un par de “policemen”, vistiendo los típicos uniformes azules, a la semana hallamos en Moody Brook un par de “Bren Carrier” medio desarmados, un gran tractor con anchas orugas de caucho (ideal para el blando suelo de las islas, y que ilusionábamos con ponerlo en marcha) y otras tantas cosas más. Pero hubo algo que despertó en forma mayúscula mi atención. En una de los tantos reconocimientos, encontré una posición de la Batallón de Infantería Nro 5 cuyo techo estaba sólidamente reforzado con rieles y durmientes. ¿De dónde salieron estas cosas? pregunté espoleado por tal hallazgo. De allá enfrente, me dijeron, señalando vagamente hacia lo que fue el cuartel de los Royal Marines en Moody Brook. A ello alguien agregó que seguramente eran de una cantera. No indagué más, pues lo liviano de los rieles parecía corresponderse con algún corto tendido como el que se usa en los muelles o canteras. Lo que hasta años después no supe, era que había encontrado los restos de un ferrocarril que nació de una legendaria batalla naval. Es más, la posición de mi elemento de combate, el Escuadrón Panhard, era justo enfrente a la orilla por donde discurría el Camber Railway. Tampoco en las frecuentes visitas que hice al cuartel de los Royal Marines hallé indicio alguno del ferrocarril. De Navy Point, recuerdo haberla visto innumerables veces del otro lado de la bahía. Todo cambió, cuando leyendo años más tarde una revista ferroviaria, encontré la información de un ferrocarril construido por el Almirantazgo para levantar una estación radioeléctrica, pero como no detallaba la ubicación no percibía lo cerca que había estado de hallarlo. De hecho había transitado por el campo de antenas e incluso trepado el Wireless Ridge. Finalmente, con una investigación más profunda, pude encontrar la historia de este pequeño ferrocarril, pero de gran importancia en aquellos años de la Ira Guerra Mundial. Mayor ha sido mi sorpresa, al notar que algunas fuentes atribuyen a von Spee la intención de devolver las Islas Malvinas a Argentina. Para alguien que fue a defenderlas en 1982, esto genera un especial interés.


El monumento levantado para conmemorar la victoria naval inglesa de 1914

El “Battle of Falkland’s Memorial” tiene un lugar imborrable en mis recuerdos. Lo había visitado y observado con atención varias veces. Recordaba una victoria inglesa, pero a su vez testimoniaba la heroica derrota de la escuadra alemana de von Spee. El destino quiso que el 12 de junio de 1982, cuando la derrota se cernía sobre las fuerzas argentinas, cayera herido por la artillería británica en proximidades de este monumento. Auxiliado por mis hombres, mientras caminando me llevaban al hospital, pasamos frente a él. Su imagen quedó para siempre guardada en mi mente.

Bibliografía:

  • Muñoz Azpiri, Jose Luis. Historia completa de las Malvinas. 2. Buenos Aires: Oriente, 1966.
  • Horsman, Geoffrey. The Kerr Stuart “WREN” Class. The Industrial Railway Record. Number 5 & 6 – December 1964.
  • Strange, Ian J. The Falkland Islands. Stackpole Books. (Great Britain 1972)


1. En la mañana del 8 de diciembre, aproximadamente a las 0730 hs el puesto de observación del HMS Canopus vió humo en el horizonte. A las 0756 se dio la señal de navíos enemigos aproximándose. El primero en avistar el escuadrón alemán fue Chris Anderson, a quién el Almirantazgo obsequió con un reloj de oro por su acción.. Más tarde llegó Mrs Felton de el asentamiento de Fitzroy para informar en Stanley el avistamiento de tres buques de guerra enemigos, junto a barcos de transporte. Strange, Ian. The Falkland Islands. Stackpole Books . (Great Britain – 1972)

2. Antes de la aparición y generalización de montacargas, y otros medios de traslados automotrices, se empleaba extensamente estos pequeños ferrocarriles de ancho industrial (el más generalizado rondaba en los 60 y 75 cm, pero lo cierto es se empleaban una amplia variedad de ancho de vías inferiores a 1 metro). En algunos casos no pasaban de ser vagonetas o zorras movidas a mano o por caballerías. Pero cuando se necesitaban mover volúmenes mayores se acudía a estas máquinas industriales, de las que existían una gran variedad en tamaño y potencia. Uno de los más afamados fabricantes de este tipo de material dio un nombre que los identificó universalmente “ferrocarriles decauville”. Fueron concebidos como un ferrocarril portátil de vías fáciles de montar y desmontar por los franceses Armand y Paul Decauville para uso en actividades agrícolas. Su práctico diseño y diseño modular, hizo que se extendiera rápidamente a las más variadas actividades. Los militares apreciaron rápidamente la virtud de poder ser tendido con rapidez, su capacidad de transporte y de operar cuando el barro inmovilizaba los carruajes hipomóviles. En la Ira Guerra Mundial fueron empleados extensamente por ambos bandos, construyéndose extensas redes. El Camber Railway con su ancho de 61 cm y el tipo de material de tracción y remolcado, es un claro ejemplo de esta categoría de ferrocarril. En la Argentina este tipo de ferrocarril alcanzó un alto grado de desarrollo en las explotaciones forestales, mineras y agrícolas. En este último rubro cabe mencionar los “ferrocarriles paperos”, construidos por el Ferrocarril Sud en la provincia de Buenos Aires con material excedente de guerra adquirido en Inglaterra.

3. El monumento dice lo siguiente: “In commemoration of the Battle of the Falkland Islands fought on the 8th day December 1914 in which the British Squadron Invincible, Inflexible, Carnarvorn, Kent, Cornwall, Canopus &, Macedonia under the command of Vice-Admiral Sir F. C. Doveton Sturdee, K..C.B, C.V.O, destroyed the German Squadron under Vice-Admiral von Spee. Thereby saving this Colony from capture by the enemy”.


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