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Cancha Rayada: derrota o mito.



 


La batalla de Cancha Rayada está instalada en el subconsciente colectivo de cualquier argentino o chileno aficionado a la historia, como una terrible derrota del Ejército Unido.

Quizás esto se deba a que dicho ejército, conducido por el General San Martín, nos tenía acostumbrados a grandes proezas como el cruce de los Andes y triunfos en los campos de batalla. Pero para un historiador militar, además del relato de los hechos, sin apartarse del rigor histórico, lo que más importa son las enseñanzas, experiencias y conclusiones que dejan los acontecimientos bélicos, pues de ellos se nutre la ciencia de la Historia Militar y constituye, al decir de Liddell Hart: “La base de la educación militar para aquellos que raramente podrán practicar su oficio.


Las preliminares de la batalla


A principios de enero de 1818, el general Osorio había desembarcado en Talcahuano, proveniente de Lima, con un importante contingente de 3.200 hombres pertenecientes a prestigiosas unidades del ejército español, a fin de apoyar al brigadier Ordoñez y recuperar Chile para la corona de España.


El General San Martín, ya de regreso a Santiago, retomó el mando del Ejército Unido y en vista a la situación de incertidumbre, ordenó al general O’Higgins, quien había comandado la campaña al sur de Chile, que inicie su repliegue hacia el norte y al general González Balcarce, que se encontraba próximo a Valparaíso, que moviera la otra parte del ejército hacia el lugar de reunión de ambas fuerzas en San Fernando.


El brigadier Ordoñez interpretó el repentino repliegue de O´Higgins, como un acto de temor por la llegada de la expedición del general Osorio y decidió perseguirlo pero sin presionarlo.


San Martín concibió la idea de dar batalla, próximo a Talca, para concluir la campaña contra los realistas, de modo que al producirse la reunión de su ejército en Chimborango y disponiendo de una marcada superioridad de fuerzas, decidió enfrentar a Osorio. Éste, al comprobar la magnitud de su enemigo, habiendo alcanzado su vanguardia la localidad de Curicó, emprendió la retirada hacia el sur nuevamente y San Martín comenzó a hostigarlo y apuró la marcha para evitar que cruzara el río Maule, al sur de Talca.


Luego de algunas escaramuzas, ambos ejércitos quedaron enfrentados a muy corta distancia en una zona entre Camarico y Talca llamada Cancha Rayada, debido a las huellas y surcos formados en el terreno por el paso de ganado.

El general Osorio llamó a una junta de guerra y propuso replegarse a Talcahuano esa misma noche del 19 de marzo, antes de quedar atrapado entre Talca y el río Maule, pero el impetuoso brigadier Ordoñez le propuso atacar de inmediato y sorprender al Ejército Unido.


Aproximadamente a las 2100 horas, Ordoñez con tres columnas inició el ataque a la zona donde había visto que acampaba el Ejército Unido esa tarde.


San Martín previó una sorpresa y habiendo recibido alguna información del enemigo y sabiendo que el ataque nocturno ya había sido usado por Ordoñez en Curapaligüe y Gavilán, ordenó mover su ejército hacia el oeste, de tal manera que de existir un ataque, éste cayera en el vacío. La división del coronel Quintana pudo hacer dicho movimiento, pero cuando lo estaba ejecutando la división de O´Higgins, el ataque cayó sobre la misma provocando gran desorden, y confusión, lo que motivó a que San Martín ordenara la retirada del ejército hacia el norte, ya que cualquier acción que emprendiera en esas condiciones iba a ser estéril.


El coronel Las Heras, a cargo de la división Quintana, logró sustraer del campo de batalla, en silencio, con rapidez y gran disciplina, 3.200 hombres y algunas piezas de artillería. Esta división sería más tarde la base del ejército que combatiría en Maipú.


Cancha Rayada no fue una victoria para San Martín, pero tampoco lo fue para Osorio, la partida estaba casi ganada por los patriotas y sólo una fatalidad y un golpe de suerte para los realistas, pudo trastocarla, demorando unos pocos días, lo que sucedería en Maipú.


El gran botín de los realistas fueron las piezas de artillería, su munición, algunas estandartes de las unidades y documentación de San Martín, pero las bajas fueron superiores en el ejército realista, quienes entre muertos y heridos sumaron 200 bajas mientras que los patriotas tuvieron 120, incluido el general O´Higgins, quien fue herido en el brazo derecho.


Como en toda acción de guerra, en Cancha Rayada hubo grandezas y miserias entre los participantes, aunque es solamente en las crisis donde los comandantes pueden conocer realmente a sus hombres. Los triunfos originan festejos y las crisis, las mejores enseñanzas.


Solemos emplear el ejemplo de Cancha Rayada para expresar que a esa noche oscura le sucedió la claridad luminosa de Maipú y está bien que miremos el futuro con esperanza, pero también para pasar de un estado a otro, como sucedió en aquel entonces, hacen falta hombres de coraje y de carácter como San Martín y O´Higgins, que no se abaten con las crisis y las convierten en victorias.



Cancha Rayada



flecha Autor: RAFAEL J. BARNI – Instituto Argentino de Historia Militar


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